miércoles, 29 de noviembre de 2006

Pétalos de Jacarandá

le volcaron el mar de
humanidad,
ferozmente atractivo
y sedante,
como pedante y
destructivo,
arrasa todo y
desplaza,
apropia,
despoja de lo sublime
entre la furia de color.
Le satisfacieron el hambre de
violencia y

tiritó.



La melodía de una primavera
fría
lo acosa.
Sueños del tal vez cálido
invierno
lo suicidan
lentamente.




Florece.
El Jacarandá se abre nuevamente...

martes, 28 de noviembre de 2006

Escuché

Yo te vi, yo te vi, te vi. Caminabas sola, muy sola con angustia en la mirada. Llevabas un paraguas transparente que dejaba ver todos tus miedos. Estabas desprotegida...Demasiado. Tu pelo mojado se balanceaba en cada paso que dabas sobre la vereda mojada y tus zapatos se embarraban una vez más en la suciedad que dejaba la gente. Estabas desprotegida... Y sentí que te conocía tanto.Tanto.

Yo alcanzé a rozarte, a tocar tu piel y sentirte en un segundo, te sentí tan fría y tan sola, mojada bajo la lluvia de balas de tu alrededor.

Yo pude oler esa inquietud, yo pude oler esa vida llena de angustias pero llena de vida y vida.Vida... Y en ese segundo que pareció durar toda una eternidad, me enamoré, sí...me enamoré para siempre y nunca.

Yo, sí, yo, yo llegué; antes de doblar en esa esquina, yo llegué a escuchar tus gritos llenos de vida y sangre, llenos de espíritu y de alma, escuché tu voz clamando por aquello inexistente en lo real de sus vidas, con toda tu fuerza y tus cuerdas vocales exaustas pero llenas de juventud y calor, escuché tus gritos;escuché...

No vi. No vi pero escuché, luego escuché tu cuerpo quejándose por tus gritos apagados de furia y por el dolor de una agonía forzada, sin miedo a nada, con miedo a todo pero amando sin saber.





Hoy es 29 de Noviembre del 2006. Hoy, sé cómo te llamás. Hoy, sé a dónde fuiste pero no por qué, sé cómo fuiste torturada y cómo moriste pero no por quién. Trenta años y me doy vuelta y te veo, te veo siendo arrastrada sin haberte visto, te veo y te amo nuevamente. Treinta años y no puedo expresar ese vacío que siento ahora, que siento llevando tu paraguas transparente aplastando panfletos y tapándome de la lluvia de sociedad, tapándome del miedo y saliendo a gritar, con mis cuerdas vocales exaustas, pero llenas de vida y de vos.